Hierro fundido esmaltado. Sin PFAS. Fabricado en Francia desde 1974.
Para quien cocina en serio y sabe que los atajos cuestan caro.
El recubrimiento PTFE se degrada con el calor. Lo que se descascarilla acaba, literalmente, en tu comida.
Las ollas baratas tienen zonas calientes y zonas frías — imposible hacer un buen guiso, un sellado correcto o un arroz en su punto.
Entre 40 y 80 € cada dos años — la olla de Ikea, la de BQ, la del súper — y vuelta a empezar. Sale más caro y llena más contenedores.
En el interior de cada tapa STAUB hay pequeñas púas — los picots. Están fundidos directamente en el hierro, no son un añadido posterior.
El vapor sube, se condensa en los picots y vuelve a caer sobre el alimento de forma homogénea, como una fina lluvia. Los aromas circulan. Nada se escapa por los bordes.
El resultado: carnes, cocidos y estofados retienen hasta un 10% más de jugos — sin levantar la tapa, sin añadir caldo, sin vigilar.
El esmalte negro mate con microtextura de STAUB retiene más calor que los interiores claros, alcanzando las temperaturas estables que necesitas para una reacción de Maillard de verdad. Con cada cocción, desarrolla una pátina antiadherente natural — a mejor, nunca a peor.
La STAUB no se esconde en un armario. Se queda encima del fuego, en el centro de la cocina.
Cada color es una elección personal. Cada detalle refleja a quien cocina — y tiene criterio.
Y para quien quiere personalidad hasta en el último detalle:
pomos con figuras de animales exclusivos — cerdo, gallo, pez, conejo.
El detalle que convierte un regalo en algo que se recuerda.
Desde 1974, Staub fabrica en Francia cocottes de hierro fundido que han ganado su sitio en las cocinas de los mejores chefs del mundo. Cada pieza se esmalta a mano, capa a capa, para garantizar una distribución del calor que pocas ollas pueden igualar.
El interior negro mate con microtextura crea con el tiempo una pátina antiadherente natural. Con cada cocción mejora un poco más — exactamente lo contrario a lo que hace cualquier sartén de recubrimiento.
Staub La Cocotte
La Cocotte redonda de Staub es la olla ideal para elaborar guisos, estofados y platos de cocción lenta. Su hierro fundido esmaltado retiene el calor de manera excepcional, distribuyéndolo de forma homogénea para conseguir resultados perfectos en cada preparación.
La tapa especial con picos en el interior recoge el vapor y lo redistribuye sobre los alimentos, manteniendo su jugosidad. Apta para todo tipo de fuentes de calor, incluida la inducción, y perfecta para pasar del fuego al horno.
Para prolongar la vida útil de su cocotte, recomendamos lavar a mano con agua tibia y jabón suave. Secar inmediatamente tras el lavado para evitar la oxidación en las partes no esmaltadas.
Envío gratuito en pedidos superiores a 49 €. Entrega en 7–15 días hábiles para España, directamente desde nuestra fábrica en Francia (producción bajo pedido).
Devoluciones gratuitas durante 60 días desde la fecha de recepción. El producto debe devolverse en su embalaje original y en perfectas condiciones.
Sí, sin problema. La STAUB va bien en inducción, gas, vitrocerámica, eléctrica y horno. La tapa y el pomo aguantan hasta 260 °C — puedes pasar directamente del fuego al horno sin tocar nada.
No hace falta. El esmalte interior ya está listo desde el principio — nada de temporadas ni de hornear aceite. Lávala con agua tibia y un poco de jabón suave, sécala bien y ya está. A cocinar.
En el día a día: agua tibia y una esponja suave es suficiente. Si ha quedado algo pegado: un poco de bicarbonato con agua tibia lo levanta sin dañar el esmalte. Entra en el lavavajillas, aunque para preservar el esmalte con los años lo mejor es lavarla a mano — no lleva más de dos minutos.
Si cocinas para 2 a 4 personas, la de 24 cm (unos 4 litros) te vale para casi todo: guisos, cocidos, sopas, arroz y pan de masa madre. Si sois más o haces comidas familiares con frecuencia, la de 26 cm (unos 5,5 litros) te da más margen. Si solo puedes quedarte con una: empieza por la 24 cm.
Cubre cualquier defecto de fabricación durante toda la vida del producto. En la práctica, con un uso normal no vas a necesitarla: el esmalte no se astilla, no se descascarilla y no se deteriora. Es una garantía real, no de papel.
El negro mate aguanta temperaturas más altas que los interiores claros — lo que hace falta para un sellado serio y una reacción de Maillard de verdad. Además, con el uso desarrolla una pátina antiadherente natural. Los interiores blancos se manchan y amarillean con el tiempo de forma irreversible. El negro no solo aguanta mejor — mejora. Es lo que usan las cocinas profesionales, y hay una razón para ello.
Garantía de por vida · Fabricado en Francia · Libre de PFAS
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